jueves, 29 de diciembre de 2016

CAPÍTULO DÉCIMO

La vida tiene múltiples facetas. Algunas son felices y otras son adversas. En las situaciones adversas es cuando la vida se torna difícil, como una carga muy costosa de llevar. Cuando se es joven, esto conduce más fácilmente a la desesperación. ¿Cómo poder sobrevivir a los golpes tan hirientes de la existencia?
En mi opinión, así como cada persona lleva sobre su espalda una pesada historia, también lleva en su conducta los efectos de la misma. Nadie es malo en su totalidad, somos seres de gris naturaleza. Así como hay grises muy oscuros, también hay grises claros e intermedios. Al final, siempre hay esperanza de que alguien que parecía ser malo del todo, termine haciendo un acto de bondad. Ahora bien, debemos tener presente que hay personajes siniestros que han decidido hacer de la maldad su compañera; pero también están aquellos que fueron empujados por la desesperación hacia un camino sombrío, frío y lleno de espinas que los consume día tras día. Tristes almas que solo esperaban un consuelo, desdichadas en verdad.

Con la mayor incredulidad del caso cuestioné a Jacinto a cerca de sus palabras. Quise saber, entonces, qué tanto había descubierto sobre Gardenia para que lo hiciera emitir tal juicio.
– Estuve en Ciudad Verde. No hallé por ningún lado a don Acónito, así que tuve que investigar por mi cuenta. Estuve preguntando por todos lados.
– ¿Por todos lados? Eso no es confiable.
– Confiable, tal vez no, pero bien que los rumores siempre tienen una causa.
– ¿Y cuál es esa causa?
– La causa, muchacho, es que la señorita ha tenido una conducta muy reprochable. Tanto que le ha dado de qué hablar a muchas personas.
– ¿Qué pueden saber las personas de Ciudad Verde sobre ella?
– Saben mucho. Principalmente porque la señorita te mintió. Ella no vive fuera del país, no viene del extranjero. Su casa y toda su familia está en Ciudad Verde.
Jacinto siempre usaba el término “señorita” con un tono muy sarcástico. Nunca la llamaba por su nombre.
– ¿Estás seguro? – pregunté, negándome a aceptarlo.
– Desde luego. Sé dónde vive. Me enseñaron su casa.
– Podrían estar mintiendo, nunca viste a don Acónito. No tienes con quién relacionarla.

– ¡Yo visité la casa! Quería asegurarme así que soborné a algunas personas que me ayudaron haciéndome pasar por pariente y así logré visitar la casa con varios pretextos.
Sus fotografías estaban por toda la casa. Vive allí, sin duda. La gente de los alrededores la conocen bien. Su familia era muy respetable hace años, luego se fueron a la decadencia. Los negocios de su padre se extinguieron y él se perdió en el alcohol y en los juegos.
Ella tuvo una vida pública muy indecente. Se le conocían muchos amantes, andaba por ahí sin ningún tipo de supervisión por parte de sus padres. Incluso… se enredó con sujetos peligrosos.
Nadie sabe qué pasó, pero después abandonó la ciudad y desde entonces no ha regresado.

– ¿Sujetos peligrosos? ¿Qué clase de sujetos?
– ¡Maleantes! Se dice que tuvo un romance con un tipo muy rico, es un delincuente.
– No hay algo que pueda confirmar lo que dices ¿Qué tal si solo son chismes?
– Como te dije, puede que la mayoría de cosas no sea cierta, pero algo tuvo que haber hecho ella para provocar eso. Además… se dice que su padre se involucró también en negocios turbios. Por eso mataron a su sobrino y ahora don Acónito ha desaparecido. Nadie sabe dónde está.
Es posible que solo sea una aprovechada. Tal vez ande detrás del dinero solamente. No quiero que tengas problemas, Narciso, ella no es de fiar. ¡Es una cualquiera!

– ¡No la juzgues así! – sus palabras me alteraron – No debes decir eso.
Traté de calmar mis emociones. Luego de una pausa pude hablar más tranquilo.
– Comprende. Es posible que ella haya cometido errores en su pasado, pero es buena, yo lo he sentido. Si en verdad hizo eso que dices debe estar arrepentida. Todos podemos equivocarnos, todos podemos rectificar el camino.
Yo, precisamente, no tengo un pasado respetable. Pero he tratado de cambiar y sé que ella también lo ha hecho. Yo quiero ayudarla y no dejaré que lo que digan las personas logre cambiarme de idea.
Yo he conocido su lado bueno, es tan bondadosa, amable. Algo que las personas que la juzgan jamás verán.
Ella es buena y yo seré bueno para ella…

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